• Transplante de córnea: comparación de técnicas

    En la última década la queratoplastia endotelial ha superado de a poco a la queratoplastia penetrante como método de trasplante de córnea por patologías endoteliales. En los Estados Unidos, la técnica de pelado de la membrana de Descemet fue la más utilizada, con un 50% de los trasplantes realizados en 2014, indicada para distrofia endotelial de Fuchs, seguida de queratopatía bullosa o edema corneal después de cirugía.

    Actualmente se ha reconocido que aunque la queratoplastia penetrante ofrece una mejora visual similar a largo plazo, tiene desventajas como una recuperación visual prolongada, astigmatismo inducido quirúrgicamente, problemas relacionados con la sutura, rechazo y mala cicatrización. Todo esto se ve reducido significativamente con la queratoplastia endotelial. Sin embargo, publicaciones recientes de Australia y Reino Unido señalarían que la supervivencia del injerto en la queratoplastia endotelial es menor, a diferencia de lo informado en estudios de Estados Unidos y Singapur.

    En el presente estudio, se realizó una revisión de los resultados de cinco años entre queratoplastia penetrante y queratoplastia endotelial con pelado de membrana de Descemet en una misma cohorte de pacientes con distrofia endotelial de Fuchs o queratopatía bullosa, comparando la supervivencia del injerto entre ambas técnicas.

    Participaron 423 ojos sometidos a queratoplastia endotelial y 405 ojos a queratoplastia penetrante por distrofia endotelial de Fuchs o queratopatía bullosa. Se registraron las características de donante y receptor para esta cohorte del Registro de trasplante corneal de Singapur. Todas las cirugías fueron realizadas por cirujanos especialistas en córnea.

    Hay pocos estudios que proporcionen los resultados de la queratoplastia endotelial con un seguimiento de cinco años y que comparen los resultados a largo plazo con una técnica quirúrgica estandarizada y régimen de esteroides postoperatorio.

    Se observó que la supervivencia del injerto a los cinco años fue superior en la queratoplastia endotelial en ojos con distrofia endotelial de Fuchs y con queratopatía bullosa, reconociendo que nuestro índice de supervivencia del injerto para queratoplastia penetrante fue inferior a los informados en el Reino Unido.

    También se observó que los ojos con queratopatía bullosa tuvieron mayor riesgo de fracaso que los ojos con distrofia endotelial de Fuchs con ambas técnicas.

    El presente estudio también halló ventajas de la queratoplastia endotelial sobre la queratoplastia penetrante en cuanto a menor incidencia de complicaciones en los cinco años de seguimiento, tales como rechazo del injerto, infecciones en la sutura y dehiscencia de la herida.

    Asimismo, se halló mayor pérdida de densidad de células endoteliales en la queratoplastia penetrante que continúa a cinco años de la cirugía. La tendencia a la pérdida de densidad en la cohorte sometida a queratoplastia endotelial fue menos pronunciada en el primer año, en comparación con informes previos, con una mediana a largo plazo de 53% con la queratoplastia endotelial y con una tendencia firme de pérdida de densidad de células endoteliales en la queratoplastia penetrante con una mediana de 70%.

    Se llegó a la conclusión de que la técnica quirúrgica es un factor importante para la supervivencia del injerto en especial en la queratoplastia endotelial.

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